domingo, 19 de octubre de 2008
Pienso, ahora, mientras el tiempo se detiene, que el interés del Alemán en ella no fue genuino. Sólo se trató de una disputa conmigo. Una disputa tácita, que no llegó a manifestarse en palabras. El Alemán supo mi interés por Venus y eso fue lo que quiso, imponerse sobre mí. No era la primera vez que nos enfrentábamos solapadamente.
19 de octubre de 2008 a las 10:27
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Este tipo de enfrentamiento me suena.